Las jóvenes y visionarias startups inician a menudo su andadura con grandes sueños y aspiraciones de desestabilizar la industria financiera. Con un ojo en la innovación, y enfocadas en su tecnología de vanguardia, no aprecian la complejidad regulatoria a la que están a punto de enfrentarse. Fintech University San Francisco abordó este crucial y espinoso asunto.
El panel contó con expertos de la talla de Wally Young, Director en la División de Supervisión de Instituciones financieras y de crédito en el Federal Reserve Bank de San Franciso; William B Haraf, Asesor especial del grupo Promontory Financial; y Antoinette O’Gorman, Cheif Compliance Officer de Ripple y BSA Officer.
Coincidieron en que los empresarios noveles no son conscientes de las múltiples normas y multifacetas que existen en la industria. Y eso significa que deben enfrentarse a obstáculos imprevistos. O lo que es peor, estas empresas jóvenes pueden ser objeto de multas y sanciones impuestas por los reguladores. No llegarán muy lejos sin altos niveles de conocimiento y experiencia en el ámbito del cumpimiento normativo, lo que es una pena ya que les puede impedir llevar sus ideas innovadoras al mercado.
¿Cuáles son los desafíos?
El panel reveló que los desafíos regulatorios suponen una barrera compleja para las empresas fintech que buscan cambiar el statu quo. Los estratos de regulación y supervisión provienen tanto del gobierno federal como estatal. En algunos casos, una fintech que opera en Estados Unidos puede estar supervisada por más de 40 agencias reguladoras diferentes. Para mayor complejidad, las regulaciones de los seguros, bancos e inversiones pueden variar mucho. Y aunque la Reserva Federal y la Agencia de Protección Financiera del Consumidor discuten sobre la creación de un “foso” regulatorio que permita experimentar a las fintech, todavía no se han establecido sus parámetros.
Navegar por el mundo del cumplimiento normativo también se ha vuelto más complejo debido a las UDAAP (siglas en inglés para referirse a las prácticas o actos desleales, engañosos o abusivos). En el pasado, la regulación financiera era más prescriptiva, detallaba explícitamente lo que las empresas tenían que hacer o no hacer para cumplir. Con las UDAAP estas reglas de hierro se han transformado en principios generales, más abiertos a la interpretación. Ahora corresponde a cada empresa interpretar las orientaciones y tomar las medidas adecuadas, lo que significa que debe ir con pies de plomo para evitar incumplimientos.
Es mucho lo que está en juego. En el entorno actual, no es raro oír hablar de sanciones regulatorias de millones de dólares (¡o más!). Y lo que es más importante, la reputación de una empresa puede verse gravemente dañada durante mucho tiempo. Una imagen negativa en la prensa, investigaciones prolongadas, e incluso en algunos casos cargos criminales, pueden causar daños irreparables.
¿Cómo pueden las fintech afrontar esos desafíos?
Los innovadores expertos en fintech han aprendido a unirse con los bancos. Los bancos establecidos cuentan con años de experiencia, infraestructuras, supervisión y procesos para gestionar eficazmente el cumplimiento normativo. Son cada vez más comunes estas relaciones de “etiqueta blanca”, en las que una startup utiliza las API de un banco para aprovechar los recursos y capacidades bancarias ya existentes.
Los participantes en el evento enfatizaron la importancia de reconocer desde el principio el significado del cumplimiento normativo, convirtiéndolo en una prioridad. “Conseguir algunos buenos consejos externos, y empezar a pensar en ellos desde el principio, porque de lo contrario uno puede encontrarse fácilmente con problemas”, ha señalado el regulador Wally Young.
La cultura del cumplimiento normativo ha sido destacada no sólo por los participantes en el evento, sino que incluso fue señalada en la ponencia de apertura por el inversor de riesgos Ryan Gilbert. “Contrate a un abogado inmediatamente”, aconsejó. Explicó que no es sólo para “mantenerlo fuera de los problemas”, sino para mantenerlo en la vanguardia de los cambios que se van produciendo en el entorno regulador.
Los expertos también abordaron los siguientes puntos:
-
Entender el riesgo de la externalización: un punto clave que surgió del debate en Fintech University, fue la importancia de monitorizar de cerca las actividades bancarias externalizadas a terceros en otro países. Las normas regulatorias de los Estados Unidos siguen siendo de aplicación, y la empresa seguirá siendo responsable en caso de incumplimiento. Si bien se puede externalizar la actividad, no ocurre lo mismo con la responsabilidad o responsabilidad potencial.
-
Demostrar que se está construyendo una cultura del cumplimiento normativo los participantes en el evento enfatizaron que, cuando se quiere atrapar a un banco, hay que tener en cuenta el deseo del banco de “no querer ir a la cárcel”. Para asegurarles que no se les está poniendo en riesgo, hay que demostrar a los socios potenciales que se va hacia una cultura de compliance. Hay que demostrar que se están tomando medidas importantes para llenar la empresa de prácticas y procedimientos que le ayudarán a identificar los riesgos y a adoptar un enfoque sistemático para gestionarlos. De lo contrario, será muy difícil convencer a un banco de que se la juegue como socio.
Y las conclusiones fueron las siguientes:
-
Establecer desde el principio relaciones con los reguladores.
-
Obtener ayuda de expertos, contratar a un abogado o consejero en compliance.
-
Ganar credibilidad y generar confianza en las instituciones financieras demostrando el compromiso con la cultura del cumplimiento normativo
Al dedicar atención, tiempo y recursos a estos desafíos, los emprendedores estarán mejor equipados para construir sus negocios de manera segura y sostenible.
*Este artículo es uno de una serie del BBVA sobre las novedades en fintech y banca.
Puedes leer más aquí.